domingo, 8 de abril de 2012

EL CINE JUNTO A LOS GATOS


Desde la primera posguerra el gato-actor ha interpretado el papel que le es propio o ha posado su mirada felina sobre el universo de los hombres.
El gato ocupa un puesto privilegiado en las producciones Disney:al lado, Los aristogatos (1970); arriba, El gato del F.B.I. (1965), historia del primer gato agente secreto realizada por Robert Stevenson.
El primer gato que alcanzó una celebridad de verdadera estrella en el mundo del cómic primero, y del cine después, es sin duda Félix el Gato. Pero Félix nació en 1917 de la pluma del dibujante australiano Pat Sullivan, y en 1923 sus aventuras en forma de tiras cómicas aparecieron en periódicos y revistas de todo el mundo. Félix es un gato blanco y negro, de perfil estilizadísimo y sencillo, mirada tierna y ánimo casi humano. Dotado de un gran sentido del humor, es un verdadero filósofo, siempre de buen humor y con una inagotable fantasía. No tiene mucho de gato y, como dice el escritor Marcel Brion, Félix no entra en ninguna categoría del mundo animal. Es amado por su constante buen humor, por su capacidad de disfrutar de las cosas sencillas y por la confianza que tiene en sí mismo... Su popularidad condujo al cine estadounidense a hacer de él el protagonista, en 1930, del primer dibujo animado sonoro. A partir de Félix muchos otros gatos «animados» han entrado en el cine. Desde Pata de Palo, salido en 1928 del mágico reino de Walt Disney, nunca protagonista pero siempre presente en las aventuras del ratón Mickey, su acérrimo enemigo, al gato Silvestre, un pobre gato casero perseguido por el petulante canario Piolín.
Los dibujos animados con sus personajes «animales» están muy lejos de estar destinados a un público infantil: sus contenidos a menudo conquistan también a los «mayores», que además están en condiciones de apreciar la belleza y la perfección gráfica. Baste pensar en Tom y Jerry, creados en 1939 por Hanna 8 Barbera, que con sus peripecias, distinguidas por un mismo hilo conductor (los fallidos intentos del pobre Tom, gato casero, de escapar de las provocaciones de los dos ratoncitos) obtuvieron siete Oscars.
Pero el dibujo animado más complejo en su realización es el producido en 1970 por una gran empresa cinematográfica, la Walt Disney. Los Aristogatos, conmovedora historia de una familia de gatos, revela tras sus imágenes un ingente trabajo: más de 50 kilómetros de película y más de 35 dibujantes empeñados en la realización de nada menos que 325.000 dibujos que se emplearon para conmover a los espectadores con las vicisitudes de Duquesa, la dulce gata blanca, madre de los deliciosos Bizet, Matisse y Minou, de los que se enamora un pobre y sencillo o callejero, de nombre mas 0’ Molley. Ingredientes tradicionales: el amor de los dos gatos complicado por la distancia existente entre los dos, ella noble y de modales educados, él pobre y tosco.
Otra película de dibujos animados de Walt Disney siempre con un gato por protagonista, es Oliver & Company (1989), mordaz panorámica de aventuras plenas de imprevistos y, oralmente, con final feliz para el gato Oliver. Muy lejos de los demás dibujos animados está Fritz, el gato Ralph Bakshi, destinado aun público adulto (en efecto la película inspirada en tiras está prohibida para menores), un público rebelde que ama la trasgresión tanto que Fritz personifica el laxismo.

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